Escribí una de esas cartas que se escriben pasada la media noche y que nunca, por nada, deben enviarse al instante de haberlas terminado. Algo tiene la madrugada que provoca un ensayo de honestidad exagerada; una sinceridad punzante. A mi edad —y tras haber enviado varias de esas cartas a lo largo de mi vida (amorosa) inmediatamente después de haberlas escrito— tengo claro que hay que esperar unas horas antes de tomar acciones irreversibles. El sueño repara la mente; reinstaura los filtros mentales. Mañana temprano abriré los ojos, releeré la carta y diré en voz alta: "Esto no puede ser".
Las cartas que nunca se envían, como los niños no bautizados, tienen destinadas un par de alitas en el limbo.
Cuánta razón tienes!!! Es mejor esperar. Me gusta mucho tu blog, es la primera vez que dejo comentario, pero hace tiempo que te leo. La verdad es que posteas poco, pero siempre son interesantes tus escritos. Por cierto, me pareces guapísimo y estuve a punto de enviarte una foto mía cuando escribiste ese post de fotos de parte del cuerpo... Aún estoy a tiempo de hacerlo... qué pena que estemos tan lejos. Pedro (desde Málaga).
ResponderEliminarNunca he escrito una carta así, aunque alguna vez estuve a punto.
ResponderEliminarFeliz Año 2011!
Lo mejor es esperar, no vaya a ser que después esas cartas te cobren precios muy altos.
ResponderEliminarHola max, feliz 2011.
Pedro, gracias por el cumplido. Claro que todavía estás a tiempo. Espero tu foto entonces.
ResponderEliminarAlex y Tipo: Lo mejor para el año nuevo. Saludos.