Que quede claro:

Algún día tendré un blog bonito. Lo juro por ésta.

lunes, 30 de agosto de 2010

Sexo sublimado


Cuando se es monógamo, lo más que uno puede acercarse a tener relaciones sexuales con un tercero —las extraño; no pasa un día sin que se me antoje— es mediante el empleo de un masajista. Fui porque mi espalda y hombros son víctimas de mi continua tensión y porque —ya lo admití— me gusta que me toquen. Nada como tener encima las manos de un hombre.

—Hola, ¿eres Max? Yo soy Murphy —me dijo en inglés tras abrir la puerta. Guapísimo: cabeza rapada, dos o tres tatuajes de buen gusto, camiseta entallada y músculos marcados, compactos; los antebrazos y la parte inferior de sus bíceps cubiertos de vellos traslúcidos. Buga: que quede claro.

No voy a entrar en detalle. No cogimos y no me la jaló: esta historia no es de esas, aunque a mi cerebro reptiliano le hubiera gustado.

Diré esto: en algún momento, mientras oprimía los músculos de mi espalda, le hice saber, así de paso, durante una conversación inocua sobre la vida, que soy gay. No hubo reacción alguna. La charla siguió como si nada.

Media hora más tarde me indicó que volteara el cuerpo, que me pusiera boca arriba. Estiró mi brazo derecho con su brazo izquierdo (creo: tenía yo los ojos cerrados) y comenzó a darme masaje en los pectorales.

—No sabes cómo envidio a los hombres gay —me dijo—. Invariablemente tienen un cuerpo estupendo. ¿Qué tan seguido vas al gimnasio?

Fue casi como coger: así de bonito se sintió. Le di una propina muy grande.

6 comentarios:

  1. no se como vine a caer aquí, pero me gusta lo que veo.
    Me quedo, gracias.

    ResponderEliminar
  2. "Le di una propina muy grande"...

    Me cagué de la risa, pinche Max.

    ResponderEliminar
  3. Esto de la monogamia es difícil. No te ha pasado que desde que te vuelves monógamo tiene más pegue y se te avientan más?
    Nunca he ido con un masajista, pero ahora que lo dices, podría ser una buena idea.

    ResponderEliminar
  4. Es como ir a una fiesta, mi querido Alex. Vas solo y, por más producción previa que haya habido en ti, ni una mosca se digna pararse en tu copa. Ah, pero no fuera que llegaras acompañado porque entonces sí, aunque ninguno de los dos esté guapo, en el acto el asunto se convierte en el eterno pleito de la manzana de la discordia.

    ResponderEliminar
  5. Hummm! Que rica anécdota! hay veces que experiencias así son tan cachondas como un buen sexo.

    ResponderEliminar
  6. Finalmente leí tu blog y si ya era fan de tu columna en la revista que religiosamente (extraña palabra para un puto) leo mes con mes, ahora soy fan al cuadro... ojalá un día visites el mio
    tengotodosmisdeditos.blogspot.com
    un abrazo y saludos

    ResponderEliminar