Como no soy periodista, como me pagan por decir lo que se me hinche un huevo y no por informar con mesura y objetividad, escribí, para el número de septiembre, un texto incendiario en contra del llamado "interior" de la República; es decir, la pinche provincia.
Que critiquen al Distrito Federal por su contaminación, neurosis, inmundicia, violencia y ausencia de educación cívica: nadie intentará contradecirlos. Sin embargo, que intenten juzgarnos precisamente por lo que nos coloca por encima del resto del país —nuestro carácter laico— me encabrona sobremanera.
En las últimas semanas las noticias han sido de sabor dulce no sólo para los que somos gay, sino para los creyentes en la igualdad de derechos. Uno esperaría que todos lo fueran, pero no: quienes gobiernan fuera del Distrito Federal y quienes los pusieron en el poder, mediante su voto o cualquier otro medio, creen que es justo gobernar y discriminar con motivos puramente ideológicos (léase "religiosos"). Que se cite a Dios y a la Biblia para condenar a los ciudadanos homosexuales es cosa de la inquisición, cuyos matices parecen decorar los treinta y un estados de la República (es decir, la pinche provincia).
(Sé que Coahuila tiene leyes liberales con respecto a las relaciones de parejas gay. ¿Alguien de aquí sabe a ciencia cierta cómo se vive en ese estado?)
Quien crea que estoy exagerando échele un ojo a los comentarios de los lectores del periódico Reforma; los comentarios que aparecen bajo cada una de las siguientes noticias: 1) el D.F. legaliza el matrimonio gay, 2) el D.F. legaliza la adopción por parte de las parejas gay, 3) la Suprema Corte de Justicia avala los matrimonios gay, 4), la Suprema Corte de Justicia exige que los treinta y un estados reconozcan la validez de los matrimonios gay, 5) la Suprema Corte de Justicia avala la adopción por parte de los matrimonos gay y 6) el Jefe de Gobierno del Distrito Federal demanda al cardenal de Guadalajara por sus comentarios infamatorios. Invariablemente, los capitalinos aplauden en sus comentarios, mientras que la gente de provincia sufre de explosiones hepáticas, detonadas con comentarios religiosos y homófobos.
Iba a escribir más pero se me hace tarde para ir al dentista. Ni siquiera tengo tiempo para editar el texto; mil disculpas.
Se lo lavan.

comprendo totalmente tu punto de vista, pero tampoco está chido generalizar ya que sólo por un cardenal de Jalisco vas a decir que todos los jaliscienses pensamos igual y eso no está mas lejos de la realidad que, que cosa.
ResponderEliminartons si, soy de la pinche provincia pero no sigo con mentalidad tan cerrada como la pinche provincia
De acuerdo, Xellif. Desde luego tengo claro que hay excepciones. Como indiqué al principio del texto, no siempre me preocupa la objetividad. Estoy, vaya, encabronado.
ResponderEliminarPor otra parte, no sólo ha sido el cardenal quien ha hecho comentarios de tal horrible magnitud. También en el D.F. la gente ha hecho comentarios muy homófobos, pero en cuanto a lo que respecta a la ley —no a la opinión pública— al menos llevamos la delantera.
Gracias por leer mi blog.
Coincido con Xelif Max. No hay que generalizar. Habemos muchos provincianos que no despreciamos al DF (yo soy orgullosamente potosino y vivo en el DF).
ResponderEliminarTodos sabemos que las situaciones son muy diferentes en varios lugares. Curiosamente Guadalajara es muy liberal, aunque su cardenal no lo sea.
En San Luis Potosí son mochos, pero hay bastante tolerancia. Inclusivo muchos de mis conocidos son muy fieles católicos y los sacerdotes lo entienden.
En lo personal creo que el cardenal cara de sapo debería callarse la boca y ponerse a ver lo que hacen otros sacerdotes antes de hablar. Aquí sería el momento para hacer un comentario sobre el padre Maciel, pero además de trillado sería muy muy poco constructivo.
¡Hola MAX! Estoy deacuerdo contigo. Parece que existen dos Méxicos, el D.F. y el resto del país! ¡Esta cañon! A mi también me da miedo leer los comentarios que ponen en las noticias la gente. OMG. Oye Maxy: estuve de "descanso" un mes y medio pero mañana ya regresa "Paco Pavo Real y Hugo Rottweiler" con una edición especial Biblica! sobre SODOMA! para que estes pendiente! un abrazote!!!
ResponderEliminarY a mi querido AlexCerati: Que curioso yo soy del D.F. pero soy Potosino de corazón (ahí viví mi niñez) Y adoro SLP pero Sí son MUY mochos y MUY intolerantes! Sorry! O al menos los de la cuadra donde yo viví! JA JA JA Ja
Se me hace que los ‘mochos’ son justamente los que juzgan en esta columna por blanco y negro.
ResponderEliminarLa ‘pinche provincia’ y la idea de ‘los dos Méxicos’ son bastante tontos.
Rodrigo
ResponderEliminarMe da mucho gusto que has vuelto a publicar en tu blog, luego de meses sin actividad dejé de leerlo y hoy me topé con una grata sorpresa.
Vivo en Coahuila y te puedo decir que la sociedad es bastante hipócrita. Gente que le tira la onda a otros cabrones, pero que son heteros. Hombres que se la viven ligando en los centros comerciales pero odian a los pinches putos.
Es una mentira que Coahuila tenga una ley de matrimonio HOMOSEXUAL, lo que legisló(electoreramente) fueron las sociedades de convivencia, que realmente salvo para efectos de herencia, no tiene utilidad alguna. No he ido a ninguna de estos intentos de "boda" pero una amiga asistió a la de su prima con otra chava y al final la juez les dijo les pido que se den sólo un abrazo...
Las formas cambiaron pero los fondos no...
Sobre tu generalización...hay de todo en este mundo....guanajuatenses opend minded y chilangos mochos y homófobos. Yo te puedo decir que el padre con quien me confieso jamás me ha dicho nada malo en contra de tener algo con un hombre...y me dijo algo que se me quedó grabado Dios es amor no importa de que forma sea :)