Que quede claro:

Algún día tendré un blog bonito. Lo juro por ésta.

lunes, 23 de agosto de 2010

No creas que me he olvidado


Pido disculpas por mi berrinche del otro día. Venía de leer los comentarios que deja la gente en las páginas de los diarios del país; comentarios ponzoñosos en contra de ti y de mí. El texto de abajo lo escribí a manera de defensa.

La objetividad y la parsimonia son comadres mías, pero sólo me visitan de vez en cuando. Parsimonia no sale de casa seguido porque no tiene qué ponerse; Objetividad vive lejísimos: en la colonia Pensil o Nativitas, ya no recuerdo.

Una historia que no tiene relación alguna, pero que me hizo muy feliz. Es una historia con moraleja, pero no sé cuál sea. Algo tiene que ver con la línea jabonosa que nos separa a los gays de los bugas.

La semana pasada, mis dos sobrinos —primos entre sí— se quedaron a pasar la noche en casa de mi mamá. A la mañana siguiente, mi mamá los oyó cagándose de risa en su baño. Como su fama de desmadrosos los antecede (tienen ambos doce años), mi mamá abrió rápido la puerta de su baño, sin pedir permiso, con miedo a encontrarse el cuarto en llamas o algún otro desastre semejante. En cambio, se los encontró desnudos, con sendos marcadores negros en la mano. Se habían pintado el uno al otro vello púbico, axilar y pectoral.

La interrupción de mi mamá no les causó incomodidad alguna. Ambos le mostraron orgullosos sus recién adquiridos pelajes.

Es difícil imaginar una escena más gay que la de dos hombres pintándose pelos recíprocamente. Lo interesante de todo esto es que estoy seguro de que ambos sobrinos (estos dos; no digo nada del tercero) son bugas. No meto la mano al fuego por nadie, porque no soy pendejo y no quiero quemarme nada más para quedar bien o para impresionar a la gente en las fiestas. Sin embargo... ya se me olvidó cuál era mi punto, pero la cosa es que resulta cagado cuando los bugas hacen mariconerías sin la menor intención de hacerlas; sin siquiera la conciencia de los matices homoeróticos del acto.

Me recuerda las que yo hice a una edad semejante; más joven incluso. Aunque las mías sí tenían una clara intención. Es improbable que las narre en este espacio. Pero: Carlos, si lees este blog, no creas que me he olvidado.

4 comentarios:

  1. JA JA JA ¡Muy buena anecdota!

    Me hiciste recordar cuando era pre-adolescente, yo me tardé un poco en despertar sexualmente, no me interesó el sexo hasta que tuve 14 años (ahora son muy precozes) Pero cuando tenía 11 años tuve un maestro que me daba clases de regularización de matematicas, y aunque odiaba la materia, me ENCANTABA la hora que pasaba con él. En ese entonces de verdad que NO sabía por que disfrutaba tanto su clase, pero me encantaba su aroma, su voz, sus vellos por todo el cuerpo, me encantaba que me diera clase solo a mí y a unos cuantos centimetros de mí.
    Él, estoy seguro, ni idea tenía lo que me hacía sentir, y pensandolo bien yo tampoco tenía idea.
    ¡Ahora SÉ muy bien por que amaba su clase! JA JA JA

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  2. Jaja con cuqedo con el comentario de arriba! Y qien no ha pasado por eso? Esos "jugos inocentes" qe al final, resultan tener una completa explicacion!
    soy nuevo en los blog's pero el tuyo es de mis Favoritos!

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  3. Hola Max:

    No hay que pedir disculpas por los berriches que se cogen en el blog (siempre que no ofendan a nadie). El blog de uno es como su casa y los lectores, si se mantienen las formas, como los amigos. Los de verdad, se olvidan pronto de esos días en que uno está enfadado con el mundo.

    En cuanto a los comentarios de los periódicos digitales, yo he intentado quitarme de leerlos. Pero en vista de que no me ha sido posible (la irresistible atracción del mal) los observo con todas las cuarentenas posibles. Yo tengo un amigo que dice que son la versión moderna de los "tonto el que lo lea" que antes se escribían en las puertas de los wáteres. O sea, que los deja gente -que generalmente tiene una vida sexual más bien mustia- amparados en el anonimato.

    En cuanto a tus sobrinos, me he reido mucho imaginándome la anécdota, y me ha parecido muy simpática, pero espero por su bien que la tinta se quitase con agua. Hay partes del cuerpo que se irritan bastante con el alcohol... :-)

    Un abrazo

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  4. Augusto: Ojalá algún día hagas un cómic soft-porn sobre tus primeras experiencias.

    RuizNY: Gracias por tu nota tan gentil.

    Paco Bernal: En efecto: tonto el que lo lea. Yo caigo en la misma una y otra vez.

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