La siguiente columna fue publicada en el número de junio de 2008. Esporádicamente recibo e-mails de lectores de la revista que buscan mi consejo: este es uno de ellos. (Ojalá recibiera más e-mails de esta índole, porque los disfruto mucho.)
¿Cómo puede un adolescente salir del clóset y de qué forma puede ayudarlo su familia?
—D.M.
Ojalá existiera un método único e infalible para salir del clóset. Como desconozco tus circunstancias —¿qué edad tienes? ¿cuál es el grado de apertura mental de tu familia? ¿qué clase de prejuicios tienen? ¿a qué clase de escuela asistes? ¿tienes amigos en la escuela? ¿hay alguien en quien puedas confiar ciegamente? ¿te han preguntado alguna vez en casa si eres gay? ¿eres víctima de ataques verbales o físicos por parte de tus compañeros?—, no puedo más que aconsejarte que lo hagas de forma tal que tu seguridad esté más o menos garantizada. Tú y yo sabemos que ser gay es normal; por desgracia, no toda la gente lo tiene claro. Si hay alguien de tu edad en quien puedas confiar; empieza por ahí: una sola persona. Si eres como la mayoría de los gays que conozco, es probable que tengas una amiga excelente en la escuela: las relaciones simbióticas entre los gays y las mujeres heterosexuales son comunes durante la adolescencia (y muy sanas). Si prefieres confiar en alguien mayor, ten muchísimo cuidado. Evita a la gente con prejuicios religiosos y, en general, a cualquier persona que pueda manipularte. Más que nada, no dejes que nadie te haga sentir inferior por causa de tu orientación sexual. Si consigues entablar una relación de confianza con alguien de tu edad, es posible que aprendas a dar los pasos subsecuentes (por ejemplo, cómo y cuándo hablarlo con tu familia) de una manera más intuitiva.
Garantiza también tu seguridad física. Quizá estés en una edad en que la masturbación te sea suficiente. Si, por el contrario, decides explorar tu sexualidad con otra persona, hazlo con el mayor de los cuidados. Evita sobre todo a los depredadores sexuales, incluyendo a cualquier persona que sea considerablemente mayor que tú. Si decides practicar el coito, usa siempre un condón (llama a TelSIDA para que te digan cómo usarlo). Esta decisión es personal; nadie puede decirte cuándo es buen momento para empezar a tener relaciones sexuales. Sin embargo, antes de dar el paso, asegúrate de tener toda la información necesaria para que puedas calcular tus riesgos y tomar decisiones sensatas.
Si de plano no tienes en quién confiar o con quién explorar tu sexualidad de una manera sana y de bajo riesgo, con riesgo controlado, quizá tengas que tener paciencia un par de años más y guardar tu secreto otro rato. La secundaria y la preparatoria son infernales para la mayoría de los gays, pero después las cosas se ponen divertidas y por lo general se compensan.
Con respecto a la segunda parte de tu pregunta: el siguiente mes hablaré acerca del proceso por el cual pasan las familias cuando uno de sus miembros sale del clóset. Mientras tanto, te doy una respuesta irreductible: con amor incondicional.

me encanto jejejeje yo escribi al respecto hace algunos dias jajajaja pero siempre es bueno leerte me inpiras como buen escritor que eres se k has de detestar k la gente (como yo) escriba feo pro no puedi evitarlo por fa pasa a echar un vistaso y comenta. P.S. chido tu blog siempre lo leo
ResponderEliminarmuy bueno, yo estoy tratando de salir del closet pero nunca encuentro el momento indicado :(.. de todas formas, si salgo en algunos de estos dias, escribire mi experiencia en mi blog.. espero que le heches un ojo, y gracias por la informacion.
ResponderEliminarIH Cub: Muy amable tu nota. No sabía que leías mi blog; gracias por alzar la mano.
ResponderEliminarJR: Ya te dejé un mensajito en tu blog. Mucha, mucha suerte. Te apoyamos en lo que necesites.
Hey, Max, sobre la entrada anterior efectivamente creo que en los Estados (denominación más correcta que LA provincia) hay un abismo mucho mayor en el respeto a las diferencias por orientación sexual que en el D.F. pero muchos de esos comentarios de El Universal u otros diarios que resultan repulsivos (no sólo por intolerantes, misóginos, ignorantes, sino también por pésimamente escritos y con argumentación base cero) son de defeños. En general, leer los comentarios que la gente hacer (casi sobre cualquier tema) me hace sentir impotente sobre la cantidad de cambios sociales y educativos que nos faltan como país. La impotencia me la causa, sobre todo, la arrogancia con la que están escritos y la nula disposición a escuchar razones o a argumentar.
ResponderEliminarEn fin que en este lugar estamos, es el país al que amamos y hay muchas personas que queremos hacer cambios para hacerlo mejor para todos. Perder la capacidad de indignación es el principal peligro, no lo hagamos, como en esta ocasión no lo hiciste.
Un abrazo grandote,
Rafa
Excelente consejo. De hecho he querido proponerte escribir una guía sobre salir del clóset, tu la escribes y yo podría ilustrarla con mis personajes. Luego lo platicamos si te late. un abrazote!!!
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