Con Guerrero salí sólo porque me insistió algunas veces. Todo mundo decía que Guerrero era guapo y, de tanto escucharlo, un día decidí que, en efecto, a segunda o tercera vista, mirado desde este o aquel ángulo, Guerrero tenía sus encantos.
Fuimos a un café en la Zona Rosa y nuestra conversación fluyó con humor y naturalidad. Poco después —quizá esa misma tarde— Guerrero y yo tuvimos relaciones sexuales.
Las siguientes semanas constituyeron la fase en la que me dediqué a atribuirle a Guerrero cualidades que no tenía pero que a mí me parecían indispensables en una pareja: sentido del humor, talento para la conversación, sensibilidad artística, interés literario. Guerrero, sin embargo, era contador: su poder intrínseco consistía en hacer sumas de elementos y llegar a conclusiones exactas. Así, al tiempo que yo me hacía puñetas mentales, él, me imagino, se acercaba a la verdad inexorable: fuera del sexo placentero, Guerrero y yo no teníamos nada en común.
Una noche volvimos del antro con sendas erecciones. Nos besamos en el patio de su casa (en el patio dejé el suéter), por el patio entramos a la cocina (en la cocina dejé la camisa y los zapatos), de la cocina pasamos a la sala (en la sala se quedaron mis calcetines y mis jeans) y de la sala a la recámara (mis calzones cayeron al lado de la cama). Cogimos un par de horas.
Una vez terminados miraba yo el techo directamente arriba de la cama con la mente más o menos en blanco y una media sonrisa de satisfacción.
—¿Sabes qué? —interrumpió Guerrero mi felicidad. Era aún de madrugada—. La verdad es que no quiero tener pareja.
En ese instante me levanté de la cama y, a oscuras, a rastras, busqué los calzones en el piso de la recámara, los calcetines y los jeans en la sala, los zapatos y la camisa en la cocina, el suéter en el patio. Atrás de mí iba Guerrero diciéndome: “No tienes que irte en este instante. Si quieres vete en la mañana”.
Salí de su casa humillado. Así han de sentirse las putas cuando los clientes les pegan porque creen que están en su derecho.

joder, pues fue un poco cabron el Guerrero... creo que muchas veces cometemos esas estupideces, buscar cualidades donde no las hay.
ResponderEliminarBesos
...O pensar que quieren de nostros algo màs que un buen amigo con derechos.
ResponderEliminarEl tamaño de la decepciòn es directamentre proporcinal al tamaño de las expectativas.
Ni hablar.
De acuerdo con Ceterro. Lo malo es que a veces (sin saber cómo ni cuándo ni por qué) nos creamos expectativas e ilusiones.
ResponderEliminar¿A quién no le ha pasado que te endiosas con alguien y lo ves guapo, listo, romántico, etc aunque sea un patán?
Ah.. Fué cómica la parte donde buscas tus cosas en el orden exacto donde se quedaron al desprenderse de ti. (Tal vez no hable de la ropa, sino de tus sentimientos, tal vez falto incluir que recogiste los trocitos de tu moral destruida)
ResponderEliminarQue gratos relatos...Esperemos la entrega Starbucks-
OUCH que gacho! Aunque definitivamente NO era para ti, debe haber sido muy doloroso. Siempre es un placer leerte.
ResponderEliminarY... Que quede claro, tu blog esta bonito. Lo juro por ésta.
ResponderEliminarCreo que esto tiene su lección, siempre confiar en tu instinto, por algo el wei no te matchaba...
ResponderEliminarEs horrible sentirse como una puta(si por lo menos pagaran fuera diferente hehe) pero hay gente de la que no se puede esperar nada diferente...
Love and Hugs
rodrigo
Ahora en cuanto a las ilusiones y expectativas...decía San Francisco de Asís que la felicidad radica en nunca esperar nada de nada ni de nadie...pero es muy difícil, cuando tienes ese sentimiento por alguien, cuando su llamada ilumina tu mundo, cuando el contacto de tu piel con la suya provoca que se despierten tus sentidos...cómo lidiar con eso?
Como anteponer la razón al hipotálamo(lugar donde se originan los sentimientos)? Ni modo, el día que dejemos de esperanzarnos, de tener ilusiones, dejaremos de ser humanos.
Y ni modo Max una herida de guerra...el chiste es que al final en estos momentos tienes a alguien...
debo decir que estoy leyendo tu blog.... y me encanta! seguire leyendo más
ResponderEliminarchale muy mal momento de "guerrero" para decir eso.... como duelen esas pedradotas....
un abrazo!