El siguiente texto —su versión original— está tomado de un diario que escribía yo hace algunos años.
9 de enero de 2007
Recibí un e-mail de T cuando estaba en México: "No sé si te acuerdes de mí..."
(Claro que me acuerdo. Estuve enamorado de ti durante años.)
Fuimos a cenar; después a su departamento para tener sexo.
—Hace catorce años te invité a salir y me dejaste plantado —le dije. Estábamos desnudos bajo las sábanas, abrazados.
No me creyó. Se levantó, salió del cuarto y volvió con una pila de diarios. Rápidamente buscó mi nombre entre sus páginas. Aquí y allá aparecía yo mencionado. "Me encontré a Max en la Planta Baja. Conversamos hasta las cinco de la mañana." Todo más o menos halagador.
Señaló mi pecho desnudo o mi corazón latente o mi alma inefable.
—¿Quieres decir que esto podría haber sucedido hace catorce años?
Otra vez tuvimos sexo.

Así pasa... por suerte hay oportunidades que, aunque las perdimos alguna vez, podemos volver a tenerlas.
ResponderEliminarSuprema la entrada de los Pingüinos de Ambiente, muy reflexiva, te mando saludos desde el populoso y nada amigable Distrito Federal.
ResponderEliminarInteresante Blog.
Rara vez me ha sucedido, AlexCerati, al menos con los hombres.
ResponderEliminarGracias, FrankMaker, muy amable. Bienvenido al blog. Ojalá vuelvas.
ResponderEliminarVery Sweet!
ResponderEliminarthe frankmaker tiene razón, "los pingüinos de ambiente" etuvieron pocamadre!!!
Gracias, Augusto. Tengo por ahí otras columnas publicadas sobre animales gay; a ver si las encuentro.
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