Hasta hace pocos años, para conocer hombres me era necesario trasladarme a los bares, gastar una fortuna en la puerta y otra lana para armarme de valor con unos cuantos alcoholes; buscar entre la concurrencia un candidato atractivo; beber un poco más hasta convencerme de que el menos feo del antro era en realidad guapísimo; invitarle un par de copas, intentar seducirlo con un encanto ensayado, proponerle una noche concupiscente y, camino a la casa, pedirle a Dios con humildad que bajo la ropa de mi invitado hubiera un cuerpo sano, macizo y flexible. A veces Dios me daba gusto; en otras ocasiones me gastaba bromas crueles. El esfuerzo y la incertidumbre eran exhaustivos; mi vida amorosa, digna de lástima.
Como a muchos que padecieron penas similares durante el primer lustro de los años 90, el desarrollo casi irrestricto del Internet vino a liberarme de la amargura y la soledad. Cornucopia estupenda de pornografía, la Red me ha proporcionado en los últimos años más placer que, por ejemplo, el vino tinto, los fines de semana o la devoción de mis amigos. Al Internet le debo casi todos los novios que he tenido, mi extroversión sexual y las pocas anécdotas de mi vida adulta que vale la pena referir.
Quizá sea necesario aquí agregar un párrafo para los neófitos. Existen páginas de suscripción que cobran menos de lo que cuesta comprarle un martini a un desconocido. Uno se interna en estas páginas con una clave y lo primero que ve es una miríada de fotos de candidatos amorosos. En este punto intervienen los criterios personales. Yo, por ejemplo, así como el otro día descarté en un bar de la Condesa a una pareja potencial porque llevaba botas de vaquero blancas, lo primero que hago al entrar a estas páginas es eliminar de mi campo visual todas las fotos con descripciones que contengan faltas de redacción u ortografía: “Quiero conoser a un chavo buena honda no me cae bién la gente creida”. A continuación reviso las pocas fotos restantes con detenimiento y, una vez que encuentro un candidato sólido (en sentido literal y metafórico), le mando una notita y, si el interés es recíproco, media hora más tarde lo tengo tocando a mi puerta, como si hubiera ordenado una pizza. ¡Ah, el milagro de la tecnología!
La desventaja de este método es obvia: así como en Vips la comida se ve mejor en las fotos del menú que cuando traen el plato a la mesa, la gente que uno conoce en Internet publica con frecuencia retratos tramposos —de cuando pesaba quince kilos menos, por ejemplo— o de plano exhibe fotos ajenas, de personas con más gracias estéticas. En estos casos, cuando el invitado toca a la puerta y la realidad golpea al anfitrión con su puño inclemente, hay estoicos que dicen pásale y gastrónomos que dicen ni de chiste, fuera de aquí, yo no ordené una pizza de mariscos. Yo, mientras tengan buena ortografía, soy capaz de perdonarles el engaño.

¡¡¡BENDITO SEA EL INTERNET!!! ¡¡¡BENDITO!!!
ResponderEliminarDe no ser por el internet no sólo no tendría pareja, sino que sería virgen.
ResponderEliminarPues yo todas las personas que he conocido ha sido por medio de la net, y pues la verdad han sido más los fracasos que los éxitos.
ResponderEliminarMe han dejado plantado(luego de revisarme desde lejos), han jugado conmigo, me han insultado al decirme que por ser tan fresa no podrían tener una erección(curioso que no fue por mi cuerpo, sino por fresa hehe, se han obsesionado conmigo(de la forma fea) y pues de un día para otro han cortado la comunicación. Sin embargo he encontrado muy buenos amigos, con los que he conocido este raro mundo. Uno de ellos me dijo acerca de manhunt cosa que abrió mucho más las posibilidades que los clasificados online del periódico(la única forma que conocía para contactar a alguien, vivo en el mundo str8).
Creo que la vida nos volvió a fastidiar a los homosexuales ya que por lo menos desde mi punto de vista no es fácil conocer a alguien, es decir de la forma tradicional, cuando un wei conoce a una vieja en una fiesta, en clase o en una blind date hecha por unos amigos. Uno tiene que batallar con las medias verdades del internet, su inseguridad y su informalidad que llega a momentos en que dudas del mismo nombre del candidato, aunque él ya sabe tu cel, tu dirección, en donde trabajas...
El mentir en los perfiles es más común que el color verde en la naturaleza y creo que todos lo hacemos, ponemos sólo nuestras virtudes pero no las cosas que sabemos que alejarán a los candidatos. Versátil se convierte en PASIVO o ACTIVO a secas; con carácter significa con un genio del demonio; maduro que puede ser tu abuelo; cachondo que es un maniático sexual; diverso que le puede gustar desde el sm hasta el fisting; cero obvio que está a nada de ser Juanga...
En fin el conocer a alguien por internet es como jugar blackjack se puede ganar pero la estadística está en tu contra, vaya que la casa siempre gana...uno pierde y se queda con ganas, decepcionado y solo.
De los 2 weyes de los que me he enamorado, los he conocido por internet, debería agradecerle, pero en realidad ambas relaciones han sido sendos fracasos y ha sido por culpa de internet te acerca a la persona pero al mismo tiempo pone una barrera inquebrantable de lo que quieren o no compartir contigo.
Ni modo seguiré jugando porque no veo otra forma de conocer a un compañero. En fin, esa es mi experiencia.
Saludos and keep looking haha
PS A pesar del internet yo sigo virgen hehe
Ernesto: En efecto, hay demasiadas variables en juego. Las posibilidades de éxito son mínimas. Ojalá lo consigas (con o sin el internet).
ResponderEliminarles deseo suerte en encontrar alguien especial y que te haga sentir bien ;)!!
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